Cómo guiar un grupo¿Puede Dios utilizar a una pareja promedio para causar un efecto significativo en otras familias? ¡Sí! Dios nos llama a todos quienes somos sus discípulos a marcar una verdadera diferencia en las vidas de otras personas. Sin embargo, muchas personas se reprimen por una falta de visión y por no desarrollar destrezas ministeriales. Pero el mundo sería un lugar mejor si usted permite que Dios comparta su plan para el matrimonio a través de usted. Usted puede marcar una verdadera diferencia en las vidas de las familias hoy en día. Las cuatro preocupaciones más comunes que la gente tiene para formar y ser anfitriones de un grupo de Constructores del Hogar son: 1. “No creo tener el tiempo suficiente”. Muchos potenciales anfitriones se sienten presionados por el tiempo. Simplemente parecería que no hay el tiempo suficiente para hacer todo lo que desean. Aunque usted no lo crea, en realidad, Constructores del Hogar puede ahorrarle tiempo. Esta actividad puede combinar una gran cantidad de sus prioridades principales. Le da la oportunidad de:
Usted no necesita invertir mucho tiempo para preparar cada sesión. La mayoría de anfitriones pasan una hora o dos revisando cada sesión. Este es un tiempo valioso, porque le da la oportunidad de pensar y orar de manera personal sobre las Escrituras. 2. “No tengo ninguna formación o experiencia para liderar un grupo pequeño”. Tener algo de experiencia en grupos pequeños puede ser útil, pero si tiene las destrezas básicas de conversación, entonces le irá bien. Los estudios de Constructores del Hogar fueron escritos para que el anfitrión del grupo solamente tenga que hacer las preguntas. Usted no necesita ser un experimentado maestro de la Biblia. De hecho, su papel es el de facilitador, no de predicador. La función principal de un facilitador es hacer que el diálogo avance hacia la dirección correcta y proveer un ambiente de apertura, calidez y aceptación. Si usted no está seguro sobre su habilidad para ser anfitrión, considere compartir esta responsabilidad con otra pareja. Pueden dividirse las tareas. Juntos pueden confiar en que Dios obrará en sus vidas y ayudará a otras familias. 3. “Todavía estamos tratando de resolver los problemas en nuestro propio matrimonio”. Los mejores anfitriones son las parejas que están dispuestas a compartir sus fortalezas y debilidades mientras tratan de tener un matrimonio mejor. A menos que usted y su cónyuge estén tratando de solucionar problemas severos en su relación, lo más probable es que usted pueda hacer un buen trabajo al dirigir a otras parejas de casados. Comuníqueles desde el principio que usted está aprendiendo de la misma manera que ellos. Un anfitrión nos dijo: “Uno no lidera el grupo, más bien lo guía. Uno no es consejero; simplemente somos parte de otra pareja que desea que los matrimonios funcionen”. 4. “Este no es mi primer matrimonio. ¿Cree que alguien me escuche?” Cuando se trata de enriquecer el matrimonio, aquellos que han estado casados anteriormente pueden sentirse como que no tienen nada qué ofrecer. Ya que se divorciaron una vez, creen que nadie escuchará sus experiencias o percepciones. Esto no es verdad. Las parejas que han sufrido el dolor del divorcio, a menudo caminan la milla extra para prevenir que esto les pase a otros y, a menudo, son anfitriones sobresalientes. Dios ha usado a muchas parejas que tienen un trasfondo de divorcio. ¿Qué se requiere? Aunque no hay requerimientos para ser anfitrión de un grupo de Constructores del Hogar, la siguiente es una lista de características que esperamos sean representadas por el anfitrión de Constructores del Hogar: Un deseo de permitir que Dios obre en y a través de su vida para alcanzar a otros Gálatas 5:22-12 nos dice que “el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”. Es imposible vivir la vida cristiana en nuestras propias fuerzas, y esa es la razón por la que Dios nos dio el Espíritu Santo. Él nos da el poder y la sabiduría que necesitamos para tomar las decisiones cotidianas de la vida. Él nos da el discernimiento y la sensibilidad para dejar un legado. Preferiríamos que una pareja controlada por el Espíritu Santo sea la que dirija a otras, antes que un graduado de un seminario o un consejero profesional que no vive bajo el control del Espíritu. La razón es que cada grupo de Constructores del Hogar es diferente, y cada situación y cada persona es única. No hay manera en la que usted pudiera ser capacitado para lidiar con cada situación. Pero el Espíritu Santo puede hacerlo y le dará sabiduría para todas las situaciones. Jesús les prometió a sus discípulos en Lucas 12:12: “En ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deben responder”. Muchos anfitriones de Constructores del Hogar se darán cuenta de que, en medio de una discusión, de repente se les ocurrirá una nueva manera para ilustrar cierta verdad en sus vidas o para enfatizar un punto importante. Y más adelante van a descubrir que este comentario era exactamente lo que los miembros de ese grupo necesitaban. En otras ocasiones, el Espíritu Santo les guiará a guardar silencio y permitir que los miembros del grupo se ministren unos a otros. Un deseo de amar y animar a las personas Quizá ninguna otra destreza es más importante para liderar un ministerio voluntario que la habilidad de animar a otros. Y todos nosotros necesitamos ánimo. La Biblia tiene muchas exhortaciones para que nos animemos unos a otros. Le sugerimos que comience a poner esto en práctica con su cónyuge. Algunas personas que se unen al grupo son difíciles de amar y animar. La Palabra de Dios es clara cuando dice que debemos amarles a pesar de su respuesta. Puesto que sabemos que amarles es la voluntad de Dios, podemos pedirle a Dios, por fe, que nos dé de Su amor para esa persona. Primera de Juan 5:14-15 garantiza que Él nos dará ese amor en respuesta a nuestra oración. Recordemos que el amor de Dios es mucho más que un sentimiento. Podría tomarle un tiempo para que sus sentimientos cambien. Para acelerar el proceso, haga algo bueno por la persona difícil, en secreto si fuese posible. Busque algo positivo sobre esa persona y concéntrese en ello. Usted se dará cuenta que Dios ha cumplido con su promesa, y sus sentimientos comenzarán a cambiar. Una disposición para practicar la hospitalidad Algo especial ocurre cuando uno invita a personas a su casa, incluso si es por un par de horas. Usted no necesita tener una casa lujosa o servir alimentos costosos. Lo que usted necesita es honrar y valorar a sus invitados. Cada invitado es especial. Usted puede demostrárselo de muchas maneras, por ejemplo, preparando comida, interesándose en los invitados, comunicación significativa e incluso pequeños regalos. La hospitalidad puede extenderse más allá de nuestros hogares. Pueden ser actos considerados que demuestran cuánto valoramos a la otra persona. Recordar los cumpleaños, la disposición para ayudar y notas de aliento son maneras en las que se puede mostrar hospitalidad. Si Jesús se preocupó lo suficiente como para morir por los pecadores, nosotros deberíamos estar dispuestos a salir de nuestra comodidad para servir a los que están a nuestro alrededor y demostrar Su amor. Un deseo de invertir en su propio matrimonio Cada persona que ha guiado un grupo de estudio bíblico sabe que el maestro siempre es el que más aprende. Ser anfitrión de un grupo de Constructores del Hogar significa que usted invertirá tiempo cada semana como pareja para hablar sobre cómo se aplican las Escrituras a sus vidas. Nada le ayudará más a crecer. También animamos a las parejas a que utilicen a sus grupos para establecer la transparencia necesaria para permanecer comprometidos con sus matrimonios. Un deseo de ministrar como pareja “Mi esposa siempre ha apoyado mi ministerio”, dijo un pastor. “Ella tocaba el piano y asistía a todas las clases que yo enseñaba. Pero cuando comenzamos a enseñar [Constructores del Hogar] juntos, en equipo, fue algo diferente”. Él describe cuán divertido fue y la excelente manera en que respondieron las parejas en el estudio. Claramente él descubrió un maravilloso recurso en su propia esposa. Lamentablemente, el concepto de trabajar juntos no es muy popular en nuestra cultura que dice: “Sé tú mismo”. El individualismo es reverenciado por encima del trabajo en equipo. Pero en el matrimonio, Dios desea que nos necesitemos el uno al otro, que confiemos el uno en el otro y que trabajemos juntos por objetivos comunes. Creemos que una oportunidad que ha sido tremendamente ignorada en muchas iglesias es que los esposos y esposas ministren como pareja. En Constructores del Hogar, usted tendrá esa oportunidad. Todos tenemos grandes diferencias. Dios lo sabe cuando Él nos une. De hecho, mientras más diferentes somos, más fuertes podemos ser como equipo. Nos gustaría que usted piense en Constructores del Hogar Serie para Parejas como su ministerio, no de él o de ella, sino que les pertenece a los dos. Juntos pueden tener una influencia única en las vidas de otras parejas. Al mismo tiempo, usted fortalecerá su propia relación como esposo y esposa a través de las aplicaciones bíblicas en los estudios y al confiar juntos en Dios para servir a otros.
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